¿Por qué el fútbol es el deporte rey?
Porque es fácil de entender y practicar: solo se necesita un espacio libre, dos arcos y un objeto esférico.
Porque para jugar hay que usar, especialmente, los pies. Todos sabemos patear, porque fue una de las primeras cosas que solíamos hacer en el vientre materno.
Porque, entre los 43 deportes olímpicos oficiales, el fútbol es el más popular y el más seguido del mundo.
Porque nada se compara con la catarsis que puede provocar un gol.
PUNTAPIÉ INICIAL
¿Cuál es el génesis? Los expertos afirman que existieron juegos de pelota similares al fútbol desde el siglo III antes de Cristo.
En el siglo 13 se hizo popular, en Inglaterra, un juego primitivo conocido como fútbol de carnaval. Se disputaba entre pueblos vecinos con una violencia descomunal y prácticamente sin reglas. ¿El escenario? Campos, calles, bosques, casas y ríos. Ganaba el equipo o grupo que lograba llevar el esférico (que podía ser una vejiga de cerdo hinchada) hasta el centro del pueblo contrario.
Las crónicas reportaban graves incidentes tras aquellas ‘batallas’, que incluso ocasionaban muertes tras las patadas y tacles que solían propinarse los protagonistas.
Según personajes de la alta sociedad del ‘Viejo continente’, aquel era un juego para ‘salvajes’. Por ejemplo, el dramaturgo inglés William Shakespeare lo calificó como “un juego vil y vulgar” en su tragedia ‘El Rey Lear’ (1603). Otro erudito de la época, Sir Thomas Elyot, escribió que el fútbol era “un pasatiempo reprobable para toda persona noble”.
Por fin, en 1846, se redactó el primer reglamento del fútbol en la Universidad de Cambridge. Aparecieron los primeros clubes, y en 1863 se fundó The Football Association, en Londres, y fue el primer organismo de este deporte en la historia. Los ingleses no inventaron el fútbol, pero sí unificaron las reglas.
La Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) se fundó en Suiza, en 1904. Y es el ente rector que organiza todos los torneos de este deporte. En 1924, el fútbol hizo su aparición en los Juegos Olímpicos, y en 1930 se celebró el primer Mundial.
LOS AÑOS 70
El Mundial de 1970 marcó un punto de quiebre. No solo porque el Rey Pelé ganó el título por tercera vez, sino por el giro comercial que la FIFA le dio a la competencia.
En México se realizó la primera transmisión televisiva mundial a color por satélite, apareció la publicidad en los estadios y se lanzó el primer álbum oficial de figuritas. A partir de entonces, cada Mundial producía más dinero. La FIFA, entonces, se transformó en un ‘monstruo’.
Los primeros presidentes de la FIFA, como Robert Guérin, Jules Rimet y Stanley Rous, trabajaban por el progreso del fútbol. En cambio, Joao Havelange (1974-1998) y Joseph Blatter (1998-2015) veían los partidos con el signo del dólar. Con el brasileño entró en escena el Mundial de fútbol femenino (en 1991). Y con el suizo Blatter se multiplicaron las competencias internacionales.
De hecho, al terminar sus mandatos, ambos fueron juzgados por actos de corrupción y recepción de sobornos, aunque fueron absueltos.

LA PELOTA SE MANCHA
El actual presidente, Gianni Infantino organizó el Mundial de Clubes desde 2025. Y también amplió el número de participantes del Mundial de 2026 a 48 equipos. Ahora, planea celebrar el Mundial del 2030 con 64 selecciones. Más partidos y más goles para los fans.
Más dólares para la FIFA.
Cabe recordar que lo de Infantino en el Mundial de Norteamérica fue insólito, por el trato ‘preferencial’ al presidente de Estados Unidos. No solo habilitó al expulsado goleador de EE.UU. Folarin Balogun luego de una ‘orden’ de Donald Trump, sino que permitió al mandatario subir al podio mientras los jugadores de España recibían la Copa del Mundo. Una escena nunca antes vista en el torneo.
Y eso no fue todo, Infantino pretendió vender los derechos de los mundiales a una empresa privada. Por suerte, las confederaciones de Europa, Asia y África se opusieron, bajo amenaza de renunciar a los mundiales.
Los hinchas han disfrutado con los golazos de Pelé, Diego Maradona, Zinedine Zidane, Ronaldinho, Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y Kylian Mbappé, mientras que los dirigentes de la FIFA se siguen llenando de dinero. Aunque no son los únicos: las mafias de las apuestas en el fútbol –red criminal que manipula resultados– gana terreno y amasa fortunas.
Pero los fanáticos siempre estaremos allí, fieles a una religión con más de 35 millones de creyentes.


